LOS LIBROS DE TEXTO

por Francisca Macías (profesora de niños con necesidades educativas especiales)

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Cada comienzo de curso escolar se plantea en los medios de comunicación  la misma polémica: “lo caros que son los libros de texto”, “quienes deben asumir su coste (si padres, si colegio…) Además tienen que transportar diariamente una mochila de seis kilos de promedio cada alumno; los fisioterapeutas aconsejan sobre como llevar y distribuir  el peso.

Es curioso que nadie se cuestione su necesidad y efectividad en la tarea escolar;  hay libros que terminan sin abrir más que algunas páginas y otros,  aunque el contenido sea el mismo, hay que desecharlos porque no se ajusta la edición al conjunto de la clase. Así iríamos desmenuzando un sin fin de  incoherencias hasta llegar  a la gran pregunta:

“¿SON NECESARIOS LOS LIBROS DE TEXTO?”

“¿Quién se beneficia de la cantidad de dinero que se mueve alrededor de ellos?”

“¿Facilitan un aprendizaje  personalizado, experimental y adecuado a cada alumno?”

Serían innumerables las preguntas que nos haríamos en torno a esta auténtica esclavitud hacia el libro de texto.

En una clase naturalmente que tiene que haber libros para consultar,  leer y releer adecuados a los distintos niveles y grados; pero una media de siete libros por niño, más el cuaderno de ejercicios de cada asignatura,  parece excesivo.

Los libros son preciosos, de colores, con fotos preciosas, pero  si los comparamos con las antiguas enciclopedias en cuanto a brevedad y claridad, es posible que tuviéramos grandes dudas para dar a los libros de texto el sitio de privilegio que tienen.

El aprendizaje se basa en la observación y la experimentación, el alumno necesita tocar  manipular y sacar conclusiones de su experiencia; la teoría  de un libro por muy atractivo que sea  no deja de ser una interpretación de la realidad según los autores o la editorial. Recuerdo en este momento un libro de texto de tecnología, de 6º de Primaria y una lección: clases de maderas, donde aparecía una clasificación exhaustiva de los tipos de maderas existentes en el mercado…, creo que  a un niño  le gustará tocar, ver experimentar, crear con un material tan noble como la madera, y no limitarse a ver unas fotos en un libro y  memorizar unos nombres algunos imposibles  de recordar.

Todos pensamos que poco a poco  los libros irán desapareciendo y se impondrá las nuevas tecnologías, ordenadores, pizarras digitales…,  pero nada por muy facilitador que sea para el aprendizaje  puede sustituir  la experimentación, y ante todo la creatividad  tan rica en ciertas edades de los niños y que un aprendizaje tan programado y reglado no da cabida a una posible manifestación de la individualidad de cada uno de los alumnos.

 

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