EDUCAR CON RESPETO, UN VALOR AL ALZA (1ª Parte)

 ¿Qué quiere decir “respeto”?

La definición de “respeto” es muy amplia en nuestro idioma (veneración, miramiento, miedo, acatamiento de autoridad, deferencia…) Según el diccionario de la  Real Academia Española, la palabra respeto proviene del latín respectus, atención, consideración.

dibujos-de-bebes-054

Desde un punto de vista práctico podría relacionarse con el hecho de  prestar atención, tener en cuenta todo aquello que nos rodea para contribuir a la transparencia y calidad de las relaciones entre el hombre y su entorno.

En la obra “Valores para la convivencia” de Parramón Ediciones se indica que la palabra “respeto”  procede de un vocablo latino que significa “mirar alrededor”. La persona que respeta mira a su alrededor, mientras que la persona que no respeta mira sólo hacia sí mismo. 

¿Qué significa “respetar”?

Respetar implica:

–         Querernos NOSOTROS MISMOS,  aceptarnos, valorarnos y sentir que merecemos el aprecio y el cariño de los otros.

–         Empalizar; ponerse en el lugar del otro y comprender qué siente y cómo siente.

–         Aceptar la diversidad, la multiculturalidad, la convivencia con los demás. Todos somos diferentes, pero iguales en el fondo.

–         Valorar todo lo que nos rodea, cuidarlo, mimarlo, a veces los detalles constituyen el todo.

–         Considerar y tener en cuenta aquellas normas sociales que facilitan la convivencia. De esta manera aprenderemos a aceptar al otro, sus derechos, sus necesidades, sus opiniones… en definitiva el derecho a su individualidad.

 El respeto crece en la familia.

La noción de respeto se transmite al entorno  infantil cuando el adulto es capaz de admirar y querer al niño. El respeto se aprende en el hogar familiar desde los primeros años, por tanto, si nos agrada que nuestros hijos manifiesten conductas respetuosas tendremos en cuenta lo siguiente:

–         Practiquemos SIEMPRE los buenos modales (en la mesa, agradeciendo detalles, utilizando las palabras mágicas “gracias”, “por favor”, “lo siento”)

–         Acostumbremos a nuestros hijos a tener su propio espacio y a darse cuenta de que nosotros, como padres, necesitamos nuestro propio tiempo.

–         Cumplamos en la medida de lo posible las costumbres familiares y sociales que son ejemplo de convivencia saludable.

–         Respetemos a las personas del entorno del niño y del nuestro propio: profesores, compañeros, familiares, vecinos, conocidos…

Nosotros somos los guías en su aprendizaje diario para que sean capaces de vivir de acuerdo con aquellos valores que son aceptados por nuestra sociedad, tales como diálogo, prudencia, responsabilidad, solidaridad, urbanidad, tolerancia…, empezaremos desde el principio enseñando al niño qué significan los límites y las normas, qué es lo apropiado y lo inapropiado, qué es lo que está bien y lo que no y qué pueden hacer y no hacer; de esta manera, se sentirán gratificados individual y socialmente, comenzando un desarrollo positivo de su autoestima.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en AFECTIVIDAD, CONDUCTA, FAMILIA, INFANCIA, RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS, SOCIALIZACIÓN, VALORES y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s