Libro de los Consejos 4

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TEMÁTICA: Recoger los juguetes.

¿Qué puedo hacer para que los niños recojan los juguetes “sin hacerse los olvidadizos”?

Es asombrosa la rapidez con la que los niños esparcen los juguetes por todas partes. Existen varias ideas muy originales para realizar esta tarea, desde avisarlos con antelación o contar los juguetes que van recogiendo (así aprenden los números),o  echar una “carrera” para ver quién recoge antes, hasta dejarles sin ellos durante unos días diciéndoles que están guardados y volverán si realizan alguna tarea extra para “pagar” su rescate y recuperarlos.

Una metodología bastante  efectiva es no permitir que los niños saquen un juguete hasta que no guarden el anterior. Así conseguiremos que los juguetes no se amontonen y la recogida será más breve y fácil.

¿Es adecuado que recojan un determinado número de juguetes fijado por nosotros?

Cuando los juguetes pendientes de recoger son un número elevado, una idea bastante útil es que repartamos la tarea. Un puede recoger 5, otro también 5… después podrán dedicarse a su actividad favorita. Ellos mismos también pueden colaborar en la elección del número, un día pueden elegir un número más alto y otro día uno más bajo, alternándose.

Unos consejos.

– Buscar una estantería para guardar los juguetes teniendo en cuenta la estatura del niño para que llegue a colocarlos

– Crear desde el principio el hábito de guardar los juguetes

– Convertir el hábito de guardar los juguetes en una actividad familiar

– Ser pacientes, aprender a recoger exige su tiempo

– Dividir la actividad de recoger en pequeños pasos para que puedan comprender mejor su tarea

– Convertir recoger los juguetes en un juego

– Recompensar el trabajo bien hecho

– Recopilar las piezas extraviadas en una cajita

– Jugar a ganar al reloj, ¡vamos a recoger todos los juguetes que podamos antes de que suene!

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TEMÁTICA: Seguridad.

¿Qué puedo hacer para que la niña me dé la mano al cruzar la calle?

Cuando se nos plantean casos como este, reaccionar de una forma equilibrada, sin dar mucha importancia al asunto pero teniendo en cuenta los posibles riesgos, nos llevará a que aprendamos  a confiar en nuestro instinto y las situaciones serán de fácil resolución.

Un método muy práctico es intercambiar “los roles”. Ya sabemos que cuando los niños salen a la calle les gusta andar solos y de manera independiente. Para conseguir que nos den la mano y cruzar una calle, antes de llegar al semáforo o al paso de peatones les pediremos que “nos ayuden a cruzar”, así nos dirán cuándo podemos hacerlo y cruzaremos juntos.

Y cuando vamos a algún lugar donde hay mucha gente… ¿qué podemos hacer para que no se pierdan?, ¿es también adecuado  intercambiar los roles?

Muchas veces cuando estamos en centros comerciales, playas o cines les decimos que no  se alejen de nosotros  para no perderse. A veces el planteamiento es el contrario,  pues resulta mucho más práctico decirles que  no queremos perdernos y ellos nos darán la mano a nosotros protegiéndonos.

Un consejo.

 Cruzar la calle, no es un juego de niños. Ni tampoco aprender a ello es sólo para niños.

La regla principal que hemos de transmitir a nuestros hijos es siempre izquierda-derecha-izquierda. .

También es conveniente tener presente que hay que lanzarse a la calzada con seguridad, pasando rápido pero sin llegar a correr, ya que un mal paso por causa de la velocidad puede dejarnos expuestos al tráfico. Mientras permanezcamos en la zona reservada al tráfico rodado hay que mover la cabeza constantemente para prevenir riesgos.

Si cuando cruzamos lo hacemos por un paso de cebra, sabemos que tenemos preferencia. Pero esa preferencia está supeditada a que cuando comencemos a cruzar no estemos poniendo en riesgo nuestra vida ni la de nadie, donde se incluye forzar a un frenazo de emergencia a algún conductor. Si vemos que un coche viene suficientemente lejos como para estar en disposición de detenerse y cedernos el paso, pero por sus movimientos no parece tener intención de hacerlo, aplicaremos la normal del contacto visual.

Para enseñar a un niño, además de todo lo anterior, es importante acostumbrarle a diferenciar los sonidos: eso es una moto pequeña, aquello un autobús, un coche, una “moto de carreras”

 

 

 

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