Libro de los Consejos 6

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TEMÁTICA: Amar la lectura

– ¿Cuándo puedo comenzar a leer cuentos para ell@s? Desde los primeros meses (sobre los 3 ó 4) podemos empezar a leer cuentos para ellos. Al principio no nos prestarán atención pero poquito a poco los irán reconociendo, incluso nos ayudarán a pasar las páginas.

– ¿Qué podemos hacer para que se sientan motivados?

Podemos crear un “Cuento Personalizado” sustituyendo el nombre del protagonista por el suyo propio o creando uno propio con sus fotografías e ilustraciones en los ambientes más variados.

Un Consejo:

  • Buscaremos un lugar dentro de casa para ubicar los libros infantiles donde los niños puedan acceder a ellos fácilmente.
  • Conviene crear un rincón de lectura adecuado y cómodo, para que el niño coja la costumbre de leer tranquilamente en un entorno acogedor. Podremos utilizar alfombras, cojines, casitas infantiles…
  • Demos libertad a los niños para elegir libros infantiles de la biblioteca, acordes a su edad.
  • Aunque los niños querrán tener siempre a la vista alguno de sus libros favoritos, es recomendable que vayamos ampliando  la biblioteca, a medida que se van leyendo los demás libros y guardando los que no se vayan a utiliza.
  • Aprovechemos el soporte que nos da el libro para jugar a cambiar las historias, completarlas, decir qué venía antes o que vendrá después, introducir nuevos personajes o cambiar incluso el final en un juego divertido.
  • Cambiemos el tono, la velocidad en la lectura, parémonos en los signos de puntuación (aunque no entremos en profundidad) simplemente para que les “suene” la existencia de caracteres que ayudan a entonar y contar una historia.
  • Hagamos que el niño intervenga y participe, preguntémosle si se acuerda qué viene después y que lo cuente con sus propias palabras.
  • Cuando aprendan a leer, seguiremos leyéndoles para que sigan avanzando, alternando con nuestra propia lectura. Se trata de no perder ese momento tan entrañable  de comunicación y de compartir un tiempo que los niños recordarán como muy divertido a la vez que contribuirá sobremanera en su desarrollo cultural.

 

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TEMÁTICA: Medicinas

– ¿Qué puedo hacer para que el niñ@ tome el jarabe mejor?

En primer lugar lo correcto sería preguntar al pediatra si se puede mezclar con zumo u otro líquido. También un cubito de hielo saboreado durante un ratito previamente a la toma de la medicina ayudará a “eliminar” el sentido del gusto en la lengua durante un periodo breve y no sentirá el sabor.

Tomar nosotros las medicinas con ellos será otra solución. Si la medicina es de color naranja podemos poner en nuestra cucharita zumo de naranja y en la del niño su propio jarabe.

Un Consejo:

  • No forzaremos a los niños a tomar la medicina apretando la cuchara contra la boca o cualquier otra acción que refuerce el rechazo por la toma del medicamento.
  • No les diremos que se trata de una golosina o una chuchería, Aunque todo medicamento debe permanecer fuera de la vista y del alcance de los niños, el hecho de considerarlos como golosinas puede fomentar que posteriores accidentes al tomarlos cuando no corresponda y en medidas sin controlar.
  • Lo que sí interesa que hagamos es que les digamos que si toman la medicina tal y como se las damos, podrán ponerse buenos y salir a la calle a jugar, o ir al cine o a ver a sus amigos, cosas todas estas que no podrá hacer si no toma la medicina.
  • Por el contrario, tampoco insistiremos en efectos “terribles” si no toma la medicina, no fomentaremos la cultura del miedo sino la del convencimiento por el lado positivo de tomarlas cuando corresponda.
  • A pesar de que poco a poco las medicinas suelen ir teniendo mejor sabor, siempre de acuerdo con el médico (dado que se puede alterar la acción de las medicinas al mezclarlas con otras sustancias) miraremos la posibilidad de que podamos administrarlas mezcladas con zumos o leche.
  • A veces da mejor resultado utilizar una jeringuilla con la cantidad exacta de medicina e ir dándosela poquito a poco, en lugar de utilizar un vasito o una cucharilla. De esta manera nos aseguramos que finalmente se toma todo lo que necesita.
  • Podemos utilizar su osito u objeto de apego para que también él tome imaginariamente un poquito de medicina para ponerse bueno, y que sea el niño el que  le recomienda que la tome. A los mayores se les podrá dar el aliciente de que se trata de ser responsables y demostrar que van siendo efectivamente mayores, animándoles a hacer las cosas por su propio bien.

 

 

 

 

 

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