ESCUELA DE PADRES EN LA ADOLESCENCIA (Segunda parte)

adolescentes1.- Mi hijo se ha vuelto muy vergonzoso y con un sentido del ridículo desmesurado en ocasiones donde no es necesario ningún tipo de pudor, incluso resulta absurdo. Por ejemplo no quiere que entre en su habitación cuando se está vistiendo. ¿Qué puedo hacer? 

Durante la adolescencia el cuerpo se transforma y resulta difícil entender los sentimientos y las reacciones ante esos cambios: llantos sin motivos, risas inadecuadas, melancolía, silencio y vergüenza. No te extrañe si tu hijo se ha vuelto tímido, vergonzoso y con un gran sentido del ridículo; es un proceso normal, un comportamiento pasajero que se irá pasando con el tiempo. Ante reacciones como el pudor cuando se está vistiendo no debes:

– ridiculizarlo en público por su comportamiento.

– reírte.

– insistir en sorprenderlo una y otra vez a modo de broma.

Si adoptas estas actitudes se sentirá muy mal pues todavía no se ha acostumbrado a los cambios que experimenta su cuerpo. En el momento más oportuno y tranquilo puedes hablar con él y utilizando el sentido del humor hacerle ver que su comportamiento no tiene mucho sentido ni es beneficioso para vuestras relaciones.

2.- Hoy mi hija se ha llevado un bueno palo. Al final de mañana su tutora ha entregado las notas trimestrales y ella esperaba buenos resultados porque ha trabajado mucho, pero ha decepción ha sido enorme. Ha suspendido tres asignaturas, y las notas restantes han sido bastante bajas; al final de clase no ha esperado a sus amigas y se ha venido volando para casa y cuando ha llegado me ha repetido continuamente “todo me sale mal, nunca conseguiré las notas que deseo, soy una torpe, no valgo para estudiar…” y otra serie de cosas, como si fuera un disco rayado. ¿Qué puedo hacer para que no se sienta tan mal?

En primer lugar es necesario que se desahogue; después puedes ayudarle reflexionando juntas sobre la importancia de conocer lo que cada uno se dice a sí mismo cuando nos encontramos en una situación problemática. Muchas veces no somos conscientes de ese lenguaje interno que provoca pensamientos negativos en cadena cuando las cosas salen mal. Si ella empieza a darse cuenta de las frases y palabras positivas que podría haberse dicho a sí misma en lugar de las negativas,  se romperá ese disco rayado que tanto te preocupa. La clave está en que empiece a detener sus pensamientos negativos y “cuide lo que se dice a sí misma”. Después podéis empezar a tratar el problema de las calificaciones con más objetividad, partiendo de lo que ella sería capaz de hacer desde una óptica positiva.

3.- No llamaron hace unos días desde el colegio de nuestro hijo para avisarnos de que falta a clase con frecuencia. Al principio nos sorprendimos, pero después montamos en cólera pues nuestro hijo nos dijo que eso no era verdad y no le creímos. ¿Qué podemos hacer?

Lo primero que debéis hacer es tranquilizaros vosotros mismos con el fin de lograr una aproximación a nuestro hijo e intentar que os explique las razones de su comportamiento (si le influyen sus amigos, o rechaza el instituto…) a través del diálogo comprenderá que no ir a clase le perjudica.  Una vez hecho esto, podemos programar vuestra actuación  posterior de la siguiente forma:

– En primer lugar podéis hablar con su tutor en el colegio e instituto para conocer el número de faltas y su frecuencia. Quizá sean determinados días que coinciden con una asignatura que no le agrada demasiado o el problema puede residir en una falta de motivación por las clases. Una vez conocido esto, se pueden poner los medios pedagógicos adecuados para solucionarlo.

– Después podéis hablar con vuestro hijo. Si rechaza vuestros consejos o rehúsa hablar del tema es mejor que otra persona cercana lo intente (hermano mayor, primo…); muchas veces el problema viene por la presión del grupo de amigos pues si el chico no le sigue en totalidad, puede sentirse excluido. Podéis ayudarle a relativizar las relaciones amistosas y a aprender a decir “NO”.

– En último lugar, podéis hacerle reflexionar sobre lo que hace fuera de la clase cuando debería estar dentro, haciéndole ver que no resulta tan excitante un hecho tan simple como faltar a las clases. Pero lo que hay que dejar bien claro es que os duele la traición a la confianza que habéis depositado en él, y para recuperarla podéis decirle que os vaya explicando o enseñando detalles de los aprendizajes diarios.

4.-  Mi hija está tremendamente rebelde y me repite con frecuencia ¡no te metas en mi vida! Yo al principio me quedaba callado e intentaba suavizar la situación, pero como no servía de nada, hemos llegado a situaciones fuera de tono y las discusiones son continuas ¿qué puedo hacer?

Normalmente la preocupación de los padres con un hijo adolescente suele deberse a que tienen miedo de estar haciéndolo mal y de que su hijo tenga graves problemas. En tu caso, esfuérzate por comprender los puntos de vista de tu hija y su propia opinión; si empiezas a considerar estos aspectos, ella podría cambiar su actitud, pues se daría cuenta de que empiezas a verla como una persona más adulta y preparada para afrontar la vida.

5.- Nuestro hijo  se pasa el día frente al ordenador y en cuanto puede se conecta a Internet y a RRSS. Hemos puesto límite en las tarifas telefónicas y le hemos dicho que debe pasar más tiempo con los amigos, pues se está volviendo más introvertido y su carácter está cambiando. Sin embargo, él nos dice que le gusta su ordenador, y que la gran cantidad  de información permitida en Internet lo estimula para aprender, “lo demás no importa”. ¿Qué podemos hacer?

En primer lugar es necesaria una conversación a fondo con vuestro hijo, hablando con conocimiento de causa y tranquilidad. Debemos explicarle cómo el uso continuado del ordenador provoca la disminución y el empobrecimiento de otras actividades y relaciones, le hace aislarse y falsear las relaciones escolares renunciando a la mayoría de las oportunidades educativas que se le ofrecen. Es importante que le hagáis ver que no es el estudio y el afán de aprender lo que está en la raíz de la conducta que le lleva a estar todo el día frente al ordenador, sino otras causas que pueden desembocar en una adicción. En la vida hay que buscar siempre el equilibrio, dedicando a cada actividad el tiempo necesario. Podéis proponerle la elaboración de un calendario diario, diversificando el tiempo de ocio y a añadiendo a la práctica con el ordenador y RRSS  la posibilidad de realizar algún deporte.

6.- A mi hija le han invitado a la fiesta de cumpleaños de un compañero. Me ha contado que se ha enterado de que van a beber alcohol pues se lo ha proporcionado una hermana mayor del chico que la celebra; mi hija me pregunta cómo actuar, ¿debo explicarle el significado de decir “NO” en ocasiones como esta?

El alcohol es un importante  desinhibidor en la adolescencia pues los adolescentes no están acostumbrados a él y cuando beben les parece “maravilloso” y toda una novedad. Se encuentran como en un sueño y las relaciones con el grupo de amigos o compañeros empiezan a ser mucho más divertidas y graciosas. Cuando viene la vuelta al mundo real se encuentran otra vez hastiados y aburridos, SE TRATA DE UNA TRAMPA PELIGROSA. Es importante que tu hija sepa decir “no” y que beber alcohol para huir de problemas o sentirse mejor consigo misma es un error engañoso y por supuesto innecesario. Una vez en la fiesta puede abrirse ella misma sus refrescos o servírselos de botellas que ella haya visto abrir, evitando así parte del problema.

7.- Tenemos dos hijos adolescentes demasiado modernos. Ellos se quejan de que siempre nos estamos metiendo en cómo se peinan, la ropa que llevan, piercings …”las pintas que tienen”. Dicen que les gusta verse así, y nos preguntan por qué nos tenemos que meter con su aspecto y por qué tienen que ir como nosotros digamos. Nos resulta muy difícil dialogar en familia. ¿Qué podemos hacer?

Sería mejor que intentarais el diálogo con vuestros hijos evitando censurarlos de antemano; una buena reflexión conjunta tratando temas como:

– ¿Os sentís a gusto con vuestro aspecto físico?

– ¿Por qué vais vestidos así?

Quizá ellos os contesten que procurar ir como todo su grupo o que les gusta ir a la moda o que tienen un estilo personal… convendría saber sus opiniones partiendo de la siguiente premisa: “el aspecto externo es algo muy personal; todos podemos crear el nuestro”.

A partir de aquí podréis negociar con ellos momentos puntuales en los que a vosotros os gustaría que su atuendo o peinado fuese más convencional; por ejemplo, cuando se celebra un acontecimiento familiar o vienen invitados a casa…, pero siempre respetando la importancia que tiene para ellos el ir vestidos y arreglados a su manera.

CÓMO ACTUAR CON UN/A HIJO/A ADOLESCENTE.

Los adolescentes siempre querrán salirse con la suya, y acabar haciendo lo que, en ese momento, es vital para su existencia. Actuarán dependiendo de la opinión que tengan sobre sus padres, bien convenciendo a través de verdades, o con mentiras. Si creen que merece la pena, tratarán de buscar una solución negociada para sus problemas, en caso contrario se enfrentarán con sentimiento de rabia a unos padres en algunos casos desorientados y asustados por tales comportamientos.

– El/la adolescente debe saber que mientras viva con sus padres serán las normas, horarios y principios que rigen en la casa paterna los que  prevalecerán y deberá respetarlos. Los chicos siempre aprovecharán momentos clave para formular “peticiones difíciles”, pero a pesar de los chantajes deben tener claro dónde están y con quién viven.

– El/la adolescente no debe salirse siempre con la suya, y mucho menos si esto lo consigue gracias al deseo de sus padres de evitar problemas. El diálogo es primordial para hacer ver al chico cuáles son las razones que llevan a sus padres a permitir o no determinadas actuaciones.

– El/la adolescente debe razonar explicando a sus padres cuáles son sus motivos para determinadas acciones e intentar que estos las entiendan. La familia escuchará sus respuestas pues a veces merece la pena tenerlas en cuenta y cambiar de opinión.

– El/la adolescente debe saber que utilizar el recurso de enfrentar a los padres entre sí no funcionará en ningún caso. Si el problema está relacionado con la disciplina, los padres actuarán en completo acuerdo, y si no coinciden, nunca manifestarán su opinión individual delante del hijo.

– El/la adolescente aprenderá a contar las cosas tal y como son. Las mentiras y la falta de responsabilidad convertirán sus peticiones en un “NO”.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en ADOLESCENCIA, CONDUCTA, ESCUELA DE PADRES, PERSONALIDAD, PSICOLOGÍA EVOLUTIVA, RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS, VALORES. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s