EL OBJETO DE APEGO, MUCHO MÁS QUE UN JUGUETE…

foto objeto de apego 2

1. ¿POR QUÉ NO SE SEPARAN DE SU PELUCHE PREFERIDO? A veces nos preocupamos porque nuestros niños son de los que no pueden estar en clase o irse a la cama si no llevan consigo su peluche o mantita para sentirse seguros. No pasa nada, todo ello está dentro de la normalidad. Los pequeños necesitan sentirse seguros cuando se van a dormir o están en los primeros años de escolarización y requieren una presencia cercana que supla la figura de sus padres en su ausencia. Serán ellos mismos los que elijan el pequeño juguete (objeto de apego) que se va a convertir en algo muy querido que forma parte de su personita. , a veces los sustituyen por otros, pero la función de seguridad y valentía sigue estando ahí hasta que ya, más mayorcitos, los van abandonando.

2. MUCHO MÁS QUE UN JUGUETE… ¿POR QUÉ LES GUSTA TANTO?

No debemos pensar que porque nuestros hijos estén apegados a sus ositos son niños problemáticos o demasiado tímidos. En muchas ocasiones necesitan pasar en sus primeros años por esta etapa y la superan sin ningún tipo de trauma, es cuestión de tiempo. . en esas ocasiones la mascota calma su ansiedad igualmente que cuando existen situaciones conflictivas dentro de casa o nos vamos de vacaciones y tiene que dormir en la habitación de un hotel con una cama diferente a la suya. ¿Cómo actuamos? No es necesario que fomentemos un cariño excesivo hacia el objeto de apego pero tampoco es conveniente tratarlo despectivamente e incluso provocar ciertas situaciones en las que el niño se sienta ridículo por tener su mascota (y mucho menos utilizar el juguete en los momentos de castigo apartándolo de él). La actuación equilibrada es la correcta, considerarlo un juguete significativo y mantenerlo en buenas condiciones en cuanto a higiene se refiere. Si el niño lo perdiera, buscaremos un sustituto y desdramatizaremos el tema.

3. ¿POR QUÉ NUNCA SE SEPARA DE ÉL? Cuando el niño tenga 5 ó 6 años empezará a sentirse más autónomo emocionalmente hablando e irá prescindiendo del objeto de apego. El vínculo con la mascota desaparecerá y querrá llevar un pequeño juguete guardado en su pantalón que represente los destellos que aún quedan de apego. Mientras tanto nuestra labor consistirá en mantener esta función ofreciéndole juguetes u objetos de materiales blanditos para que los puedan utilizar cuando llegue la hora de dormir y teniendo en cuenta la seguridad que les proporcionan, no nos empeñaremos en quitárselos de forma brusca. 4. PEQUEÑOS CONSEJOS. ¿QUÉ HACER Y QUÉ NO HACER? 

¿Qué hacer? ¿Qué no hacer?
No haremos caso de su aspecto (aunque su mascota esté vieja, él es feliz con ella). Arreglar y lavar su mascota sin que él lo sepa (sería cambiar su “identidad”).
Buscar la mascota si se ha perdido, el niño se sentirá querido y apoyado. Buscarle una mascota nueva sin preocuparnos de encontrar la anterior, no será lo mismo.
Señalarle lugares en los que puede dejarla de manera segura, en ellos la mascota permanecerá hasta que él vaya a buscarla de nuevo. Persuadirlo para que la deje en casa cuando vamos a salir. Quien tiene que decidir esto es él mismo.
Aceptar que la mascota ocupa parte de su persona por el momento. Obligarlo a que se olvide de ella, decirle que la mascota es de niños pequeñitos.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en ADAPTACIÓN, AFECTIVIDAD, EMOCIONES, INFANCIA, PSICOLOGÍA EVOLUTIVA, SOCIALIZACIÓN y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s