TRASTORNOS DE CONDUCTA Y DE COMPORTAMIENTO ACTUALES: EL TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE.

 

IMAGEN TND

1.- PRINCIPALES TRASTORNOS DE CONDUCTA.

Entre los principales trastornos conductuales podemos destacar dos que causan importantes desestabilizaciones en el ámbito familiar. El primero de ellos está relacionado con la impulsividad, el déficit de atención y la excesiva o casi desbordante actividad motriz; se trata del TDAH, Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad. El segundo tiene que ver con las conductas de oposición a los adultos, la negativa al cumplimiento de las normas y el comportamiento hostil o resentido más allá de la primera infancia, hablamos del Trastorno Negativista Desafiante (TND).

2.- ¿QUÉ ES EL TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE?

Una vez superada la primera infancia, encontramos a niños con alteraciones de comportamiento, provocativos, con una actitud de oposición rebelde y desafiante hacia los padres, los profesores, los adultos en general o cualquier otra persona en posición de autoridad. El ambiente de convivencia se deteriora debido a un estado de inmadurez emocional que desemboca en un incumplimiento de cualquier tipo de norma con respuestas negativas, irritables y hostiles. Ante esta situación, los padres o profesores se encuentran indefensos y se encuentran incapaces de fijar unos límites que contengan las terribles rabietas y amenazas vengativas de los niños que padecen este trastorno.

3.- CAUSAS.

Según los expertos, el TND va unido a una educación familiar inadecuada, bien porque las normas no están claras y quedan diluídas o bien porque son demasiado estrictas y en ocasiones injustas o excesivas. La frialdad afectiva, los castigos rígidos y severos, la falta de implicación en la educación, un ambiente familiar problemático, la permisividad excesiva, la humillación, la pérdida de credibilidad en la autoridad de los padres, el exceso de protección y de atención… pueden desembocar en un comportamiento egocéntrico con dificultades para gestionar el mundo emocional. Los deseos de estos niños deben ser satisfechos de manera inmediata y el grado de tolerancia a la frustración es muy bajo, por lo que se manifiestan irritables y pasivos ante cualquier actividad que precise cierto esfuerzo. Las constantes discusiones generan un círculo en el que la propia rebeldía del niño refuerza la desesperación de los padres.

4.- MOMENTO DE APARICIÓN. ¿A QUIÉNES AFECTA?

La sintomatología de este trastorno se detecta entre los 3 y los 6 ó 7 años, siendo su diagnóstico más consistente una vez superada la primera infancia. Entonces, si los indicadores corresponden a conductas problemáticas nos encontramos ante la presencia de esta patología. Podemos considerar que, por sexos, que el TND es más común en los niños que en las niñas.

5.- ¿CÓMO DETECTARLO? SINTOMATOLOGÍA

Un niño con TND presenta la mayoría de los síntomas siguientes de manera habitual:

–         Rabietas continuadas

–         No atiende a las peticiones de los adultos ni a sus razonamientos

–         Provoca y desafía impunemente a los demás

–         Está inmerso en frecuentes discusiones

–         Se niega a obedecer evitando respetar las normas o reglas más sencillas

–         No se responsabiliza de su comportamiento ni asume los errores que comete, quejándose de forma recurrente

–         Se muestra irritable y se enfada sin motivo

–         El rencor y la venganza forman parte de su código de actuación

–         Encuentra problemas de adaptación y de relación con los demás, incluso dificultades de aprendizaje debido a su escasa capacidad de rendimiento

6.- ¿CÓMO ABORDARLO? TRATAMIENTO.

El TND necesita un tratamiento combinado.

–         La psicoterapia individual desde un enfoque cognitivo-conductual ayudará al niño a tomar conciencia de su trastorno, ejercitará el autocontrol de su ira y mejorará sus habilidades de comunicación y de relación con los demás

–         La terapia familiar aportará a los padres orientación para educar a su hijo, erradicando comportamientos que fomentan al situación conflictiva y potenciando la interacción mediante límites adecuados que modifiquen las conductas inapropiadas

–         La terapia grupal se orientará al desarrollo de técnicas que permitan la utilización positiva de capacidades de comunicación y de relación entre iguales.

7.- LA PREVENCIÓN

Podemos prevenir el TND mediante la intervención temprana y la detección precoz, de tal manera que el comportamiento desafiante del niño no se convierta en su patrón de conducta cotidiano.

ALGUNAS RECOMENDACIONES:

–         La disciplina debe ser aplicada moderadamente, no de manera rígida o excesiva

–         Los caprichos y deseos del niño no deben quedar satisfechos de manera inmediata

–         El cariño y el afecto deberán ser constantes en la relación familiar

–         El esfuerzo para conseguir las metas será uno de los pilares fundamentales en cada uno de sus núcleos de socialización

–         La responsabilidad propia de sus actos se ejercitará ya desde los primeros años

–         El enfado expresado de manera constructiva y dialogante deberá ser reforzado en su núcleo familiar más directo

–         El establecimiento de límites y de normas será razonable y de cumplimiento alcanzable

–         Hacer del respeto y de la escucha activa a los demás un práctica en todos sus ámbitos de relación

Gracias al GRUPO VS EDUCACIÓN, podéis encontrar este artículo también en :

http://rendimientoescolar.com/blog/trastornos-de-conducta-y-de-comportamiento-negativista-desafiante-tdah/

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4 respuestas a TRASTORNOS DE CONDUCTA Y DE COMPORTAMIENTO ACTUALES: EL TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE.

  1. Mª Ángeles. dijo:

    Tengo un hijo de ocho años. Siempre ha tenido problemas de conducta. En general con los niños no suele tener problemas, no más que otros niños, pero es el típico niño molesto para los adultos, sobre todo para los profesores. Es un niño muy movido, no para, y además le detectaron hace un año alta capacidad. Es hijo único y no sé si al ser el centro de atención de nuestras vidas también tiene algo que ver.
    Nosotros siempre hemos puesto normas, obligaciones y límites. Pero en muchos casos tienes que estar encima de él para que las cumplas y en otros además se revela, se queja. Te pongo ejemplos: si le pongo deberes ahora en verano, no los quiere hacer y dice que son muchos. Suele ser una hora al día, y ha sacado unas notas estupendas (6 sobresalientes y un notable), pero lo hago porque quiero que siga teniendo algo de obligación. Una hora no me parece mucho, cuando el resto del día está jugando, vamos a la piscina…Cuando estamos en el club, donde está con sus amigos, juega al futbol, se baña en la piscina….pues siempre es pronto para irse, y eso que normalmente no nos vamos antes de las 21:30. Pues casi todos los días nos lo monta para irse, y encima tampoco se quiere duchar…bueno todo es quejarse y quejarse. Además sus quejas, cada vez son más fuertes, pues dice cosas como “me odiáis”, “me quiero morir”, “me voy a tirar por la ventana”….a su padre y a mí nos da miedo que diga estas cosas. No acepta bien la frustración y cuando no consigue lo que quiere, se cree que vamos contra él.
    Quiero decir que es un niño que siempre ha tenido sus normas, sus límites, sus rutinas, sus obligaciones….pero es muy desafiante. Además, no sé si es porque es hijo único, pero necesita mucho a sus amigos, y es muy amigo de sus amigos, y su amistad está por encima de muchas cosas y no lo veo mal, pero es que nunca quiere abandonarlos, incluso cuando nos tenemos que ir a casa y eso que en muchos casos los va a ver al día siguiente.
    gracias.

  2. roaeducacion dijo:

    Buenas noches, Mª Angeles.
    Gracias por tu participación en el blog.
    Leyendo tu testimonio y los aspectos concretos que en él mencionas, mi recomendación es una consulta a un profesional especialista en relaciones familiares, coaching familiar… Necesitáis que esos límites que ponéis a vuestro hijo se vean reforzados por la supervisión de un especialista y trabajar situaciones concretas en las que aparezcan esos mensajes desafiantes y con cierto grado de tiranía. Os recomendaría no dejar pasar mucho tiempo porque la entrada a la preadolescencia es muy difícil si perdemos el control tanto padres como hijos. Unas sesiones destinadas a modificar conducta y un trabajo familiar os animará porque los resultados suelen ser inmediatos.
    Un saludo y gracias de nuevo, Ana Roa.

  3. Maite dijo:

    Buenas tardes,
    tenemos un niño de 4 años, el mediano de tres, que nos tiene tristes y desconcertados. Ha desarrollado un carácter permanentemente agresivo, verbal y físicamente, en casa y en el entorno familiar. En el colegio sin embargo tiene un comportamiento bueno, alegre y sin ningún problema adaptativo. Es un niño muy alegre, expansivo, ingenioso, imaginativo, disfruta mucho de juegos y aprendizajes.

    Pero en casa cambia todo y no hay más momento de tranquilidad que cuando por fin se ha dormido. Su forma normal de comunicarse con sus hermanos, con su padre y conmigo,son los insultos y los puñetazos, patadas, lanzamiento de objetos y una actitud de desafío constante, el NO constante a todo. Siempre insiste en que le tienes que obedecer tú a él, que él manda en casa y que si no lo haces te hará tal o cuál cosa (violenta, claro). Nosotros, soportando como podemos tanta tensión ya que tenemos dos hijos más, el pequeño de año y medio, le corregimos con firmeza en el momento: cuando insulta o pega le indicamos que está mal, que no sigue jugando o no le seguimos atendiendo, hasta que no pida perdón y nos dé un beso. Muchas veces perdemos los nervios y recurrimos al azote y al castigo, lo que a todas luces no debemos hacer con él, porque se crece.También hace cosas muy peligrosas como tirarse a la carretera, asomarse a las ventanas o lanzar objetos al aire sin preocuparle si da a alguien.

    Es continuo, permanente, al final con dosis ingentes de mimos, besos y palabras consigues calmarlo. Sólo consigo calmarle yo, y sólo quiere estar conmigo. La verdad es que creo que tiene algún problema, le veo sufrir, la agresividad le domina y no consigue salir, llora a menudo después de un encontronazo enorme y se me parte el alma. Yo tomo tranquilizantes para poder estar serena y cuidar de él y de sus hermanos, no podemos fallarle. Vivimos para ellos. ¿Cómo ayudarle? Estamos muy desorientados. Gracias por el cosnejo

    • roaeducacion dijo:

      Hola, Maite.
      Normalmente este episodio de tu hijo mediano suele ser consecuencia de un problema de celos y de identidad dentro de la jerarquía familiar, especialmente si aparece en el hogar. No obstante, te recomendaría un estudio de su personalidad, yo puedo ayudarte (si quieres escríbeme a mi correo ana-roa@telefonica.net). Es importante marcar pautas situacionales para saber cómo actuar y anticiparse a sus reacciones (esto debe trabajarse de manera concreta y por momentos de la jornada diaria), también es necesario que tomes las riendas y no “te vacíes” de la manera que me comentas, porque es un riesgo para tu salud.
      En cualquier caso es un niño reconducible si se interviene a tiempo.
      Un abrazo, ánimo y gracias por tu testimonio

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