LA TIMIDEZ EN NIÑAS Y NIÑOS, extracto de mi libro “El Yo Infantil y sus circunstancias” Capítulo 18

Los niños singularizan su ser en el mundo a través de un mayor grado de conciencia sobre dónde están, quién es él o ella y quiénes son los demás. Los adolescentes toman las relaciones sociales como algo de una enorme importancia. Los demás son esenciales (fundamentalmente los iguales); se comparan; sienten lo importantes o no que son para el otro; viven su personalidad con un valor de autoestima. Estos gestos psicológicos forman la timidez. La timidez es algo que tiene sentido frente al otro.

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Esa percepción social valorativa que hemos descrito antes genera una tensión psicológica en el individuo, por la cual se produce una gran cantidad de comportamientos diversos. Eso es la timidez: UNA TENSION PSICOLOGICA FRENTE A LOS DEMÁS. Esta definición es válida para cualquier edad.

Si la timidez es leve, esto ayuda a superarnos a nosotros mismos; es decir, cuando nuestros hijos sienten esa tensión psicológica y, para superarla, gestionan acciones positivas frente a los demás, nuestros hijos se dan cuenta de que la timidez puede superarse. Por ejemplo, a usted le puede costar relacionarse con los demás, y para vencer esta dificultad procura relacionarse más; esa forma de entrenamiento graduado, suave, poco a poco, es buena para vencer la timidez, porque me entrena para la vida.

La timidez mala (negativa) es la que paraliza, hace al individuo poco eficaz, nos frena en nuestras relaciones, nos cierra en nuestra individualidad. Es patológica cuando le sucede al adulto, pero no es tan significativa de anormalidad si se da en un niño o adolescente.

A los niños, cuando sienten esas “paralizaciones”, hay que ir suavemente ayudándoles a salir de esas situaciones.

Si nuestro hijo tiene miedo al ridículo: Cuando el temor al ridículo paraliza a la persona (rubor, palpitaciones, bloqueo, sudoración, ineficacia…) estamos ante un niño o un joven al que debemos ayudar, sin más importancia… Es muy frecuente ver que los niños manifiestan temores muy pronunciados de ese tipo: lloros, nerviosismo ante contextos sociales o escolares…, y, NO PASA NADA, hay que trabajar para la socialización y nada más.

Si el temor a ridículo es leve y me lleva a perfeccionarme en algo, a ser más exitoso, la timidez se transforma en un acicate, en un factor de éxito y eso puede ser válido a cualquier edad.

La tensión que produce la timidez natural, en el ser humano, puede resultar buena para superarnos a nosotros mismos. Cuando la timidez nos lleva a vencernos a nosotros mismos, y observamos que no sucede nada con relación al entorno, la timidez, como un aspecto negativo de la persona, nos mejora en nuestras cualidades, y esa situación reafirma muchos aspectos positivos de nuestra personalidad; por tanto se modifica el valor de la autoestima hacia una valoración del optimismo sobre nuestras cualidades y virtudes: “HE VENCIDO MI TIMIDEZ”; o sea, he vencido mis temores, mis ideas negativas sobre mí mismo y frente a los demás… , eso me hace ser optimista, valorarme más, estar seguro, querer intentarlo de nuevo y mejorarme…

Una pequeña dosis de timidez no es mala; todo lo contrario: PRODUCE UNA TENSION PSICOLOGICA QUE NOS PONE EN MOVIMIENTO, EN DINAMISMOS DE SUPERACION PERSONAL.

Esto que es válido para nosotros lo es de igual modo para nuestros hijos. El ejercicio de ir superando la propia timidez tiene que estar dentro de un proceso personal suave, graduado. Es algo que cada persona debe vivir. Por eso los padres deben ser prudentes a la hora de “obligar a sus hijos a…”.Lo mejor es motivarlo y que su hijo tome iniciativas. Motive hacia las iniciativas de socialización, pero no las imponga; cada cual tiene su ritmo…

La terapia contra la timidez: La timidez es realmente un problema de la mente que se gesta a lo largo de la historia personal del sujeto, y va tomando una forma cada vez más consistente, siendo durante la época de la adolescencia cuando el grado llega a ser de mayor expresividad, y es así porque el adolescente está profundamente interesado e implicado en todo lo social.

La timidez es un problema de expectativas, de ansiedad, que se produce en la tensión de verse uno mismo frente a los demás.

Una buena terapia contra la timidez consiste en afrontar esas situaciones productoras de ansiedad hasta que llegue un momento en que sean neutras; es decir, que no tengan ningún valor tensional, que no nos produzcan ningún efecto…

Esto es válido para nuestros hijos. Vaya poco a poco con ellos, de forma gradual, e incluso de forma indirecta: hoy un poco, mañana un poco más, hasta que logre el objetivo de superar las situaciones negativas.

Este es un tema donde les podemos ayudar pero nunca sustituir, son ellos los que deben lograr vencer sus temores, y si no les dejamos ensayar sobre el mundo, su capacidad de vencer al propio temor, corremos el peligro de coartar su autonomía personal.

No debemos sustituirlos en esta lucha “contra uno mismo”, pues de ella surgen valores imborrables, imperecederos, experiencias que les preparan para la vida. LA TIMIDEZ ES PARA VENCERLA UNO MISMO.

http://elyoinfantilysuscircunstancias.com/Index.html

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