“El respeto como valor en la convivencia familiar” Sesión de Escuela de Familias en la Escuela Jardín Infantil, 2-3 años (Madrid).

Foto 15 de marzo 2018 ¡Preparada para empezar la Escuela!

Una educación basada en el respeto implica: 

–         “Establecer unas pautas educativas claras y hacer que se cumplan” (estas reglas no dependerán de nuestro estado de ánimo).

–         “Respetarnos entre nosotros, los propios adultos” (cuidado con los comentarios dañinos y las amenazas).

–         “Reflexionar sobre situaciones que impliquen faltas de respeto y subsanarlas” (insultos, burlas, gritos, ruidos fuertes…)

–         “Practicar los buenos modales y las normas de cortesía” (las “palabras mágicas” son muy importantes).

–         “Asignar responsabilidades a todos los miembros de la familia y lograr que se cumplan por respeto a los demás” (si no nos responsabilizamos de nuestras tareas alguien tendrá que hacerlas en nuestro lugar).

 

Más apuntes…

El respeto crece desde los primeros años. 

Nosotros somos los guías en su aprendizaje diario para que sean capaces de vivir de acuerdo con aquellos valores que son aceptados por nuestra sociedad, tales como diálogo, prudencia, responsabilidad, solidaridad, urbanidad, tolerancia…, empezaremos desde el principio enseñando al niño qué significan los límites y las normas, qué es lo apropiado y lo inapropiado, qué es lo que está bien y lo que no y qué pueden hacer y no hacer; de esta manera, se sentirán gratificados individual y socialmente, comenzando un desarrollo positivo de su autoestima.

El respeto se aprende en el hogar familiar desde los primeros años, por tanto, si nos agrada que nuestros hijos manifiesten conductas respetuosas tendremos en cuenta lo siguiente:

  • Respetemos a las personas del entorno del niño y del nuestro propio: profesores, compañeros, familiares, vecinos, conocidos…
  • Practiquemos SIEMPRE los buenos modales (en la mesa, agradeciendo detalles, utilizando las palabras mágicas “gracias”, “por favor”, “lo siento”)
  • Acostumbremos a nuestros hijos a tener su propio espacio y a darse cuenta de que nosotros, como padres, necesitamos nuestro propio tiempo.
  • Cumplamos en la medida de lo posible las costumbres familiares y sociales que son ejemplo de convivencia saludable.

 

 

 

 

 

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