EL DIBUJO EN LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA DEL NIÑO: IDIOMA PARA EXPRESAR SUS FANTASÍAS

niña-coloreando.2El acto de dibujar es para el niño un medio de expresión diferente, una vía para el descubrimiento de un idioma fácil que permite fantasías y diversiones sin límites; el niño domina los objetos y las situaciones sometiéndolas a sus propios deseos gracias al dibujo, en el que, paulatinamente, sus trazos se orientan y van tomando forma. A partir de los dos años y medio existe una intención comunicativa, el niño empieza a dibujar para los demás, importándole la aceptación y valoración ajena de sus creaciones. El dibujo representa en parte la mente consciente, pero también y en mayor grado el inconsciente y en este sentido nos debe interesar EL MUNDO SIMBÓLICO y los mensajes que el niño quiere transmitirnos, no su PERFECCION ESTÉTICA.

El educador infantil y los padres pueden utilizar el dibujo como medio de información sobre el momento evolutivo en que se encuentra el niño, las emociones que está viviendo o las situaciones que experimenta. Observaremos la calidad de los trazos y los colores empleados, el tema elegido o el tratamiento de un suceso vivido… así descubriremos al niño sano o nos sensibilizaremos con aquel que presenta dificultades.

¿CÓMO EVOLUCIONA EL DIBUJO INFANTIL?

Cada niño posee su propio ritmo. Para dibujar necesitamos la maduración y participación de muchas estructuras que componen una zona amplísima que se extiende desde el lóbulo prefrontal  al lóbulo occipital del hemisferio hablante (hemisferio izquierdo). Desde esa zona van a partir órdenes motoras para activar y comunicar por medio del dibujo. Se trata de un acto voluntario complejo en el que participa el cerebro y la mente, como un sistema funcional que agrupa varios niveles y diversos componentes, cada uno de los cuales aporta su propia contribución a la estructura final de la actividad mental.

Etapas de evolución según BEDARD, N(1.999): CÓMO INTERPRETAR LOS DIBUJOS DE LOS NIÑOS. Málaga, Sirio.

  •  De dieciocho meses a dos años:

Le gusta garabatear libremente sobre grandes superficies. Su coordinación motora todavía puede ser torpe.

  • De dos a tres años:

El niño desea probar herramientas diferentes: el rotulador, la acuarela, los lápices de cera, etc. En esta fase la experimentación predomina sobre la expresión. La coordinación se va desarrollando y pronto llegará a coger firmemente en su mano los lápices que esté utilizando.

  • Entre tres y cuatro años:

El niño comienza a expresarse a través de sus dibujos. Algunas veces, antes de realizar los primeros trazos sobre el papel, nos dice lo que pretende dibujar.

  • De cuatro a cinco años:

Elige los colores en función de la realidad (un árbol marrón con hojas verdes, por ejemplo) y tal vez al comenzar a escribir pierda interés en el dibujo. Su capacidad imaginativa es muy fuerte, por lo que los cuentos de hadas captan mucho más su atención.

ETAPAS MADURATIVAS DEL DIBUJO INFANTIL.

Conociendo las etapas madurativas del dibujo infantil, compararemos el momento evolutivo en el que se encuentra un niño concreto y determinaremos si su desarrollo es precoz o tardío.

ETAPAS DESDE EL ASPECTO PRODUCTIVO-EXPRESIVO.

  •  De cero a dos años (etapa sensorio-motriz).

–          Intencionalidad manipulativa-exploratoria.

–          Manipulación de todo aquello que produzca huella, mancha o experimente variaciones en su aspecto. Actividades de mancha y embadurnamiento.

–          Ausencia de relación gesto-huella.

–          Ausencia de intencionalidad representativa.

Los niños en esta edad suelen emplear los materiales como juguetes y se dedican a agitar o arrugar el papel y a golpear la pintura a modo de palo o tambor. Sin embargo aprenden rápidamente la utilidad de estos objetos por imitación, realizando simplemente trazos discontinuos cortos y aislados que son más el predominio de una descarga motora que un dibujo en sí.

  • De dos a tres años (comienzo de la etapa intuitivo-simbólica que se extenderá hasta los siete años):

–          Relación gesto-huella. Maduración de la estructuración espacial y coordinación ojo-mano.

–          Intencionalidad manipulativa-expresiva.

–          Aparece el garabato con nombre. Intención de representar la realidad. Acceso al uso de símbolos.

–          Experimentación gráfica y creación de un vocabulario de formas (garabatos básicos, diagramas, combinaciones).

A esta edad, suelen haber probado distintos materiales, pero prefieren la cera blanda que les exige menor esfuerzo en su afán de rellenar el papel. La hoja se les queda pequeña y pintan mesa y paredes sin percibir límites, con predominio del trazo  redondeado, dando vueltas y vueltas y siendo la pintura la que manda en el brazo, moviendo todo el cuerpo y el papel. Dan nombre a los dibujos sin que exista objeto reconocible.

  • De tres a cuatro años:

–          Aparecen las primeras formas figurativas. Creación de esquemas gráficos para representar el entorno (figuras humanas, animales…)

–          Se consolida el repertorio gráfico (agregados, soles y mandalas o dibujos circulares que responden a representaciones de la forma interna de nuestro ser).

–          Uso subjetivo del color.

–          Inicio de la imaginación constructiva, primeras combinaciones y formas compuestas.

–          Dificultad para entender la forma visual como un todo.

A esta edad hay un proyecto, pretenden dibujar algo. Existe un deseo de realismo malogrado por falta de maduración en la psicomotricidad, aún no están preparados para pintar todo lo que desean. Les gusta probar con colores nuevos, formas y copiar lo que hacen los otros. Dominan la estructura en vertical y en horizontal.

  • De cuatro a cinco años:

A esta edad empiezan a reproducir la realidad y en ocasiones detallan los dibujos de forma asombrosa sin perder creatividad. El dibujo es utilizado como expresión de todo lo que les está sucediendo, por lo que suele reflejar su estado de ánimo o formación de la personalidad. Seleccionan de los objetos los esquemas que les son más significativos y estos son los que reproducen. Controlan el ejercicio desde la muñeca.

  • De cinco a seis años:

–          Plenitud de la etapa esquemática. Persistencia de estereotipos gráficos.

–          Dominio progresivo del espacio gráfico.

–          Mayor realismo en la representación, aumenta la capacidad descriptiva y constructiva.

–          Nacimiento de la imaginación narrativa plástica.

–          Uso del color con intención realista.

–          Dominio progresivo de los distintos materiales plásticos.

–          Dificultad para entender la forma visual como un todo.

En esta edad surge el realismo mágico, conocen bien la realidad, pero prefieren darle un toque de fantasía. La estructura de perspectiva plana es dominada, así como la oblicuidad, abriéndoles muchas posibilidades de expresión. Es el momento de crear la base adecuada de la escritura.

ETAPAS DESDE EL DESARROLLO ESTETICO

 Según  HARGREAVES, D.J.(1.991): INFANCIA Y EDUCACIÓN ARTÍSTICA. Madrid, Morata.

  • De dos a siete años:

–          Es raro que se den cuenta del estilo, la composición o los múltiples significados de las pinturas hechas por otros.

–          Criterio de juicio estético: “Si me gusta es bueno”.

–          Poca distinción realidad- apariencia.

–          No pueden modificar la imagen; suponerla como una opción entre numerosas alternativas.

–          Hacen poca distinción entre objetos estéticos y no estéticos.

–          Pueden adoptar dos posturas respecto a su obra: autor y observador, estableciendo un diálogo entre creación y percepción.

¿QUÉ INFORMACIÓN OBTENEMOS DEL DIBUJO INFANTIL?.

Observar  con detenimiento un dibujo realizado por un niño puede darnos una serie de pistas que nos lleven  a conclusiones que en muchos casos pueden parecer sorprendentes. Es cierto que el nivel de maduración cognitiva y perceptivo-motora del niño, el conocimiento que  tiene de sí mismo, la calidad y cantidad de estímulos ambientales que recibe y el equilibrio o alteración de su psicoafectividad se van a plasmar en sus pequeñas “manifestaciones artísticas” y podremos darnos cuenta de muchos de estos detalles sólo mirando con interés y mucha atención, porque, en el fondo, el dibujo da ocasión al niño de expresarse libremente, sin censuras, algo que la realidad no siempre permite.

Los dibujos espontáneos revelan los aspectos base de la estructura de la personalidad. Con ellos podemos detectar si la persona:

–          Percibe la realidad. Las personas sanas hacen figuras (humanas o cosas, árboles…) diferenciadas y relacionadas entre sí (GESTALT CERRADA Y COMPLETA).

–          Está estructurada psicológicamente. Cuando es así, los dibujos son realistas, precisos, completos y armónicos en TAMAÑO, UBICACIÓN, TRAZO y TRATAMIENTO CUALITATIVO.

–          Posee buena “HUMANIZACIÓN”. Se está sano psíquicamente cuando se dibujan figuras humanas o animales con movimientos expansivos y armónicos, con vida, no figuras coartadas y rígidas que parecen ser robots o títeres.

–          Tiene un correcto FUNCIONAMIENTO COGNITIVO. Los dibujos tridimensionales indican que la persona tiene recursos mentales, maneja adecuadamente el espacio y el tiempo, interioridad lo que aprende, tolera bien la frustración…

–          Simboliza, Maneja los conflictos mentalmente y busca  soluciones.

–          Equilibrio emocional. Aparecen figuran humanas u objetos que tienen “carga” emocional positiva.

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